18 may. 2013

Buscando el "valor pedagógico agregado" cuando usamos las TIC


Tanto las herramientas de software especialmente desarrolladas para los docentes como los recursos TIC propios de la era de la información y la comunicación (aunque no hayan sido creados especialmente con fines educativos), van a adquirir verdadero sentido pedagógico si quien los utiliza encuentra en dichas herramientas y recursos la posibilidades de:
  • enriquecer y energizar su propia metodología 
  • potenciar los aprendizajes desde la motivación y la incorporación de recursos que interpelan a los alumnos generando un compromiso cognitivo más genuino desde lo actitudinal, creando espacios alternativos  en los que se encuentren más predispuestos a encontrarle y otorgarle  significado al material de estudio.

Los docentes contamos con diversas herramientas para generar estos espacios ya sea a través de material didáctico digital como a través de propuestas de aprendizaje dentro de entornos virtuales, pero no siempre vemos con claridad cuál es el verdadero aporte de su inclusión en el contexto de nuestra planificación, es entonces, cuando la "ilusión TIC" se desvanece y volvemos a las certezas de los medios tradicionales. Muchas veces la desilusión proviene de sentimientos de temor o por la percepción (fundada) acerca de la falta  de tiempo para dedicarle a la preparación de los materiales, evaluando en términos de costo - beneficio la cuestión. 
Yo diría que si la relación costo - beneficio no es favorable es porque estamos poniendo el énfasis en lo tecnológico por sobre lo pedagógico. Según algunos autores, la educación formal en la actualidad “… no debería poner el énfasis en el reduccionismo instrumental de software y hardware, sino en la manera en que educamos nuestro mindware. Es decir, nuestra capacidad para aprender, imaginar, crear, innovar, compartir”. (Cobo, 2012)
Es en este sentido pienso que el trabajo en entornos virtuales de aprendizaje puede ser una excelente oportunidad para aprovechar el potencial de lo tecnológico al servicio de nuestros propios objetivos,  priorizando lo pedagógico (ya que somos nosotros mismos los que definimos la secuencia didáctica y las tareas previstas, para poner a los alumnos en contacto con el contenido utilizando interfaces interactivas que son características de la sociedad de la información).
En este sentido, Salomon, Perkins y Globerson (1992) hacen referencia a los efectos de la tecnología de la información y distinguen:
  1. los "efectos con la tecnología". Son ampliaciones de las facultades cognitivas mientras se utiliza una tecnología. Remiten a las actividades del alumno y están relacionadas con aspectos concretos como qué, cómo, cuándo y para qué los alumnos hacen determinadas cosas utilizando ciertos recursos; por ejemplo, al uso de determinadas funciones o herramientas del procesador de textos para la producción de un escrito.
  2. los "efectos de la tecnología". Son las transformaciones más o menos duraderas que se observan en las capacidades cognitivas generales de los estudiantes después de que se alejan del uso del medio (la computadora o el papel y el lápiz). Es el residuo dejado por el pensamiento (lo que se aprende).
Para Buckingham (2008) los efectos de la tecnología no se dan por sí sólos sino que su impacto -sea positivo o negativo- depende, sobre todo, de los contextos de uso, las motivaciones de sus usuarios y el propósito de su utilización (Buckingam, 2008, 103).
Como docentes no debemos perder de vista que,  las tecnologías generan modos de aprender y de aproximarse a la información pero son los sujetos los que, con su actividad cognitiva, la convierten en conocimiento. Pienso que ahí está la clave: generar situaciones de enseñanza aprendizaje que proponga a los alumnos un trabajo cognitivo y metacognitivo que de alguna manera ponga en evidencia la comprensión y la significatividad en el aprendizaje.  Creo que sólo ahí vamos a sentir que la relación costo - beneficio resulta favorable.